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El niño que pudo hacerlo
Siendo pequeño me aficioné a leer fábulas. Recuerdo que tuvimos, mi hermana y yo, un par de libros que recogían algunas de éstas escritas por diferentes autores. Va pasando el tiempo, pero sería capaz, poco a poco, de reconstruir casi todas ellas. Poco a poco porque si me lo propongo me bloqueo, pero de vez en cuando me vienen a la mente “llamadas” que me enganchan a una de ellas y en ese momento sí que soy capaz de recordarla completa, sin adornos pero con su desarrollo y su moraleja.
Esta: El gigante egoísta, suele visitarme a menudo. Y reconozco que cuando visualizo la imagen del niño, demasiado pequeño para subir al árbol, y al gigante… en fin, ¡ya nos conocemos! ;-)
Me gustan las fábulas porque van directas al corazón. Y porque tienen un mensaje claro y sencillo, muy habitualmente relacionado con la exaltación de alguna virtud: templanza o serenidad, sinceridad, generosidad, humildad, nobleza, etc.; o algún gesto o comportamiento de los que nos hacen humanos a aquellos que creemos serlo. Las considero un buen ejercicio para el alma.
Quizá por eso, ya con mis cuarenta ampliamente conquistados, sigo enamorado de ese género que, de forma ampliada, podríamos llamar “relatos cortos”. Como conclusión, tras muchas y extensas discusiones sobre el tema entre mi buen amigo Juanfer y yo, llegábamos a que un relato ha de ser como una flecha directa al corazón. Y que lo principal era que no se perdiera el ritmo: un comienzo fulgurante, impactante, que enganche al lector, un desarrollo trepidante y un final con un quiebro inesperado. Corrígeme si me equivoco, amigo (otro día os hablaré más de Juanfer).
Hoy os vuelvo a hablar de Eloy Moreno. Ya sabéis que este autor me impactó mucho con su Bolígrafo de gel verde y desde entonces intento seguirlo. Aquí también hablé de Lo que encontré bajo el sofá, que me gustó menos. Y ahora os presento este magnífico libro de “cuentos cortos” que merece visitar, sin ninguna duda, todas vuestras mesitas de noche: Cuentos para entender el mundo. Os animo a leerlo. Y os dejo una muestra para que veáis que son fáciles de encajar en un ratito libre.
El niño que pudo hacerlo
Dos niños llevaban toda la mañana patinando sobre un lago helado cuando, de pronto, el hielo se rompió y uno de ellos cayó al agua.
La corriente interna lo desplazó unos metros por debajo de la parte helada, por lo que para salvarlo la única opción que había era romper la capa que lo cubría.
Su amigo comenzó a gritar pidiendo ayuda, pero al ver que nadie acudía buscó rápidamente una piedra y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas.
Golpeó, golpeó y golpeó hasta que consiguió abrir una grieta por la que metió el brazo para agarrar a su compañero y salvarlo.
A los pocos minutos, avisados por los vecinos que habían oído los gritos de socorro, llegaron los bomberos.
Cuando les contaron lo ocurrido, no paraban de preguntarse cómo aquel niño tan pequeño había sido capaz de romper una capa de hielo tan gruesa.
- Es imposible que con esas manos lo haya logrado, es imposible, no tiene la fuerza suficiente ¿cómo ha podido conseguirlo? - comentaban entre ellos.
Un anciano que estaba por los alrededores, al escuchar la conversación, se acercó a los bomberos.
- Yo sí sé cómo lo hizo - dijo.
- ¿Cómo? - respondieron sorprendidos.
- No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.
Lista de deseos
Pongo a continuación una pequeña lista de deseos que, como todo buen deseo que se precie, pretendo conseguir :-)
El orden no indica preferencia, más bien antigüedad en la lista (el último es el más antiguo, voy agregando al principio).
- Cartera: en concreto esta.
- Libro:
¡DESPERTAD AL DIPLODOCUS!: UNA CONSPIRACION EDUCATIVA PARA TRANSFORMAR LA ESCUELA Y TODO LO DEMAS (En papel). JOSE ANTONIO MARINA , ARIEL, 2015. ISBN: 9788434422773. Conseguido el 15 de enero de 2016 . ¡Muchas gracias, Kader! - Libro: EL INVERSOR INTELIGENTE (En papel). BENJAMIN GRAHAM DEUSTO S.A. EDICIONES, 2007. ISBN: 9788423425174.
- Libro: LA EDUCACION DEL TALENTO (En papel). JOSE ANTONIO MARINA, ARIEL, 2010. ISBN: 9788434469334.
- Libro: AUDAZ, PRODUCTIVO Y FELIZ: UNA GUIA PARA CONSEGUIR OBJETIVOS INCREIBLES Y DOMINAR TU VIDA PERSONAL Y PROFESIONAL (En papel). ROBIN SHARMA, CONECTA, 2015. ISBN: 9788416029563.
- Libro: DOS AÑOS, OCHO MESES Y VEINTIOCHO NOCHES (En papel). SALMAN RUSHDIE, SEIX BARRAL, 2015. ISBN: 9788432225215
¡Gracias!
Lo que encontré bajo el sofá
Comparto con Eloy Moreno la manera de sentir la vida. Me refiero al Eloy Moreno autor. Y lo descubrí cuando leí su primer libro: “El bolígrafo de gel verde”. Como ya escribí aquí, no sólo ciertos pasajes fueron capaces de hacerme sentir el dolor más encarnizado, sino que durante toda la historia fui presintiendo el compartido mensaje que acaba derramándose en las páginas finales.
Si tras leer un libro uno se siente crecer, tras leer “El bolígrafo de gel verde” yo me sentí distinto y más sereno, auténtico. Fue el aldabonazo que me empujó a poner en pie cierto orden de prioridades que me ayuda a caminar despacio.
Y a poder dormir tranquilo.
Llevaba tiempo queriendo leer su segunda novela: “Lo que encontré bajo el sofá”. Pero no fue hasta este invierno cuando le hice un pedido directo a través de su página web (junto con un ejemplar del “original” “El bolígrafo de gel verde” –lo leí en uno prestado- y algunas tacitas que nos acompañan ahora).
La novela se desarrolla en un entorno privilegiado para el misterio: Toledo. Y, aprovechando la grandeza temporal y espacial de dicha ciudad, Eloy, a través de dos de sus personajes se convierte en nuestro “guía turístico personal”, mostrándonos los entramados de callejuelas y cobertizos, los rincones, sus leyendas… y tejiendo el argumento de su novela.
Esta vez me ha costado mucho identificarme con algún personaje, cosa que siempre acaba metiéndome más en la historia, y me ha costado también avanzar e ir digiriendo la novela. Me atrevo a resumir la trama principal como un sumatorio de vidas insatisfechas que nadie se atreve a romper, a cambiar, por la pesada carga acumulada de vivencias, decires y miedos. Vidas insatisfechas que casi todas acaban rompiendo contra alguna infidelidad. Que se convierte en secreto. Que se convierte en dolor. Ya sea porque se sigue viviendo como no se quiere o porque no se consigue vivir lo que se desea. Sintiéndolo al alcance de una sola decisión.
Esta generalización de vidas acaba transmitiendo una atmósfera demasiado viciada, irrespirable y que, en esta ocasión, comparto poco. No ya tanto como negación de la realidad sino como efervescente deseo de que no haya tal cantidad de seres tan desgraciados.
La novela permanece pegada a nuestro tiempo entremezclando dos historias “reales” (en tanto en cuanto las vemos y leemos en nuestros coetáneos medios de comunicación): un acoso escolar que acaba… ¿bien resuelto!; y un retrato social de la corrupción política, la falta de escrúpulos personales y el enfurecimiento de un pueblo que no sólo se siente engañado sino esquilmado por los que deberían ser sus servidores. Buen testimonio novelado de la historia reciente que entre todos seguiremos irresponsablemente perpetuando.
Por último, me quedo, sin lugar a dudas, con lo que para mí ha sido el descubrimiento de algunas leyendas y otra de las historias que encierra la novela que más se parece a estas, y que, si bien su génesis se cimienta en otra posible infidelidad, su desarrollo y conclusión encierran la mayor historia de amor de todo el libro, tan triste e insoportable que acaba destrozando la mente de su protagonista, pero tan llena de símbolos y énfasis que acaba haciendo brotar alguna lágrima en nuestros corazones.
Lo encerrado en estos dos últimos párrafos ha sido lo que ha ido tirando de mí desde el principio hasta el final; lo que ha conseguido mantenerme en la novela sobre las ganas de abandonarla por tanta vida aciaga.
Y concluyo dejando aquí casi el principio del libro. Un párrafo que subraya mi sintonía con la forma de sentir del autor:
“Con el paso del tiempo he comprendido que no hay secretos más difíciles de guardar que los propios, porque éstos, a pesar de creerlos controlados, saben cómo ir atravesando las grietas de nuestra conciencia. Los ajenos, en cambio, basta con abandonarlos en cualquier rincón de la mente y allí ellos mismos se van olvidando, van desapareciendo entre los silencios y las mentiras, entre las prisas y los días… pero los propios… los propios te persiguen en cada pensamiento”.
Y es que, no hay nada más difícil de gestionar que una mentira. Lo difícil no es mentir sino gestionar dicha mentira. Quizá los secretos no sean más que una mentira inacabada.
Ficha: Título: Lo que encontré bajo el sofá. Autor: Eloy Moreno. Año: 2013 Editorial: Espasa ISBN: 978-84-670-3502-5
Continuos cuadros de dignidad
La dignidad es uno de esos conceptos que todos empleamos pero que pocos, estimo, sabríamos definir con claridad. Yo llevo años intentándolo y aún hoy creo que no ando muy suelto haciéndolo. La idea que tengo de ella la obtuve al leer este libro: La lucha por la dignidad (José Antonio Marina y María de la Válgoma. Edición 2005). Es uno de esos conceptos en continua construcción, como la libertad, una tierra conquistada palmo a palmo por el hombre con miles de esfuerzos y sacrificios. La dignidad es aquello que nos hace ser nosotros mismos, que nos permite desarrollarnos de forma auténtica, elegida. La capacidad de poder ser lo que queremos ser. Y que se autolimita al tener en cuenta la dignidad del otro. En el libro lo dicen de muchas maneras, pero quizá estas frases puedan servir de extracto: “/La Humanidad, por distintos y convergentes caminos, ha descubierto que el modo más seguro y eficaz de conseguir la felicidad y la justicia es afirmando el valor intrínseco de cada ser humano”…”En los últimos siglos, este valor ha sido designado con el término dignidad, que en la actualidad figura en muchas Constituciones políticas/”.
Ayer, en nuestra sesión nocturna “SábadoCine”, vi una de las mejores películas que probablemente veré en mi vida: Los miserables (Bille August, 1998). Basada en el libro de Víctor Hugo del mismo título que, habiendo pasado varias veces por mis manos, lamento mucho, ahora, no haber leído. Y creo que no lo leí porque el propio título me hacía creer que iba a ser fuente de dolor inmenso… equivocado estaba y encolado queda.
La película me atrapó en los primeros compases: un par de planos captando la fuerza de sendos cruces de miradas fueron suficientes para hacer clic en mí y dejarme conectado a la historia del protagonista hasta el final. La sucesión de situaciones resueltas acudiendo siempre a lo más difícil pero más humano es tan ancha como enriquecedora. Destaco la inicial del obispo frente al preso, por ser la que me atrapó; y la intermedia, el alegato de defensa que el protagonista realiza en el juicio donde se pretendía acusar a un inocente, porque ahí, en esa trampa que le tejieron unos poderosos miserables quedaron al descubierto las miserias de los más débiles, porque ahí, en esos momentos donde la vida nos pone contra la espada y la pared, el protagonista, firmemente convencido de la verdad de su postura ante la vida, insiste en ella aún sabiendo que sólo le quedará perder.
Por otro lado, la película muestra, en continuo contrapunto, la grandeza y la miseria del ser humano. De todos: los grandes tienen momentos miserables y los miserables tienen momentos que los engrandecen. Quizá nuestro transcurrir por este mundo consista en creer que es posible luchar para subir la media, asumiendo que la perfección no existe. Es el único camino para morirte tranquilo, con la mirada limpia y con el alma llena. Aún a costa de vivir solo. Todos los demás senderos, aunque te ofrezcan vivir lleno de opulencia, social y material, a costa de todo y de todos, te conducen al vacío más extremo. A morir solo. Y a vivir como un muerto.
Ya para finalizar, la película resuelve bien, no una sino varias veces, hasta este párrafo extraído del libro mencionado al principio:
“/Resulta incomprensible que ante tanta maldad, ante tanto comportamiento indigno e indignante, afirmemos que todos los seres humanos están dotados de dignidad, es decir, de un valor intrínseco, independiente de sus actos, de su barbarie, de ese inicuo refinamiento de la crueldad. Resulta incomprensible que no sigamos enarbolando el equilibrado principio del talión, culminación de la justicia conmutativa, que tengamos consideración con quien no la tuvo previamente, que nos empeñemos en librar de la pena capital a quien ha violado y matado a una niña, o en rehabilitar a quien sin razón y sin excusa nos ha destrozado la vida. ¿De dónde hemos sacado una idea tan extraña? ¿Por qué la aceptamos hasta el punto de que está recogida en muchas Constituciones modernas? ¿No va contra el sentido común, contra los sentimientos comunes, contra la sana indignación ante el salvajismo, contra el equilibrio de la justicia?/
/Es contradictorio afirmar la dignidad de los indignos. ¿Por qué lo hacemos?…/”
Comentarios
Dignidad (Juan Fernando 16/01/2013 - 10:15)
"La dignidad es aquello que nos hace ser nosotros mismos, que nos permite desarrollarnos de forma auténtica, elegida. La capacidad de poder ser lo que queremos ser. Y que se autolimita al tener en cuenta la dignidad del otro." En esas palabras creo que hay una confusión entre "libertad" y "dignidad". Yo diría que esas palabras hablan de la libertad. Aunque basada en la libertad, la dignidad consistiría en el VALOR de la persona por el hecho de serlo. Yo enfocaría el asunto así: una cosa podemos usarla solamente, de modo que si no me sirve puedo tirarla, mientras que con una persona, además de usarla (uso a un camarero, a un taxista), la trato como algo que no es sólo un medio, de modo que si me falla no ha lugar a matarlo. Esa característica de ser algo valioso en sí mismo, de que carecen los objetos, es la dignidad. Por eso no creo que se autolimite al tener en cuenta la dignidad del otro, porque se trata de algo que se halla en todo hombre por serlo. En ese sentido, está ligado a los Derechos Humanos. Acabo de leer en un artículo de Elorza sobre la cuestión catalana que hay un editorial colectivo de 2009 titulado "La dignitat de Catalunya". Eso me choca mucho, hablar de dignidad de una organización histórica.
El asunto es muy complejo, porque fundamentar la dignidad, decir por qué todo hombre tiene un valor intrínseco por el hecho de serlo, por qué no puede ser solamente un medio (como lo sería un esclavo), supone internarse por el ámbito de la metafísica, lo que prueba lo unidas que están las partes de la filosofía, en este caso la ética, la política y una teoría sobre la realidad y sobre el hombre.
Dignidad y libertad (Godofredo Fdez. 16/01/2013 - 22:37)
Gracias, Juanfer, por el oportuno comentario (porque aún me encuentro en un tempo cercano al que me marcó la película y por venir de ti que tan bien conoces el tema) y por la exactitud expresada en el mismo (se nota que cuando uno se esfuerza en no sólo entender sino además explicar una materia ha de desarrollar formas sencillas de transmitirla).
Llevas razón al remarcar mi confusión entre los conceptos dignidad y libertad. Ahora entiendo mejor la diferencia señalada por ti. Cuando escribí el artículo era consciente de que ese párrafo no acababa de funcionar. Había algo en mí disconforme pero a su vez convencido de la "sensación" que quería transmitir. A ver si la explico ahora mejor: un hombre tiene la "libertad" de reconocer la "dignidad" (el VALOR de la persona por el hecho de serlo) a los demás o no. Por ejemplo, en el pasaje del juicio mencionado todo el mundo, desde los poderosos hasta los miserables, estaba utilizando a un inocente como un medio para conseguir su objetivo. Este hacer le reconoce poca dignidad al inocente (se usa como medio para conseguir un fin: rebajar la condena, y puede acabar liquidándolo: piensa en la posible condena a muerte o a muchos años de prisión), pero, al hacerlo, ¿no estás corrompiendo tu propia dignidad? ¿erosionamos nuestra dignidad cuando libremente elegimos actuar negándosela a los demás y la elevamos cuando la reconocemos en los otros? Dicho de otro modo: si negamos la dignidad a un hombre, ¿nos la estamos negando a nosotros mismos en tanto en cuanto somos hombres? ¿estamos concediendo que otros nos la nieguen y acaben concediéndonos el mismo VALOR que nosotros concedemos? Y llegado hasta aquí, ¿no hay cierta relación entre nuestra dignidad y la de los demás (se autogeneran o limitan)?
Yo veo la libertad y la dignidad como dos caras de la misma moneda. La libertad implica acción, posibilidad… y la dignidad estado. Y ambas se influyen: si quieres mantenerte digno no puedes actuar de cualquier forma, y dependiendo de como actúes conservas mayor o menor grado de "dignidad".
Pero soy consciente también de que visto así esto abre una puerta muy peligrosa: ¿podrías perder tu dignidad, VALOR de la persona por el hecho de serlo, a consecuencia de tus actos? ¿podrías dejar de ser una persona si no te comportas como una persona? ¿y cómo han de comportarse las personas para ser personas? Y si alguien cree que pierdes el valor, ¿podría acabar contigo? Y si esto lo piensa un estado, ¿se implanta la pena de muerte?
…ya me callo ;-)
Dignidad (Juan Fernando 17/01/2013 - 10:36)
Lo que más me agrada es que yo detecté que tú sabías que ese párrafo no acababa de funcionar. Quiero decir: me agrada por lo que supone de cercanía entre nosotros. Me parece fina esa distinción entre libertad referida a la acción o a la posibilidad y la dignidad como estado. Creo que la discrepancia en nuestras interpretaciones de la dignidad estriba en que para ti ésta tiene grados y para mí no. Cualquier hombre, haya hecho lo que haya hecho, tiene dignidad POR EL HECHO DE SER HOMBRE. En cuanto a la libertad, podemos hablar de grados de libertad en el sentido de que una persona con más opciones para elegir es más libre, pero, desde otro punto de vista, definiendo sin más la libertad como capacidad de elegir, tenemos que ya es libre el que sólo tiene para elegir entre A o B, tan libre (es decir, con esa capacidad de elección) como el que puede elegir entre todas las letras del abecedario. Ahora debería hablar de la fundamentación de la dignidad, de por qué somos dignos y de por qué es digno quien atenta contra la dignidad de los demás. Pero eso queda para otro momento. Lo que sí te agradezco es tu comentario sobre Los miserables. Yo he visto en el cine estas vacaciones la película del musical, que está bien para quien guste de esas canciones. En cuanto a la novela, me consta que a Vargas Llosa le encanta, y yo también la tengo a la cola para leerla, porque no hace mucho leí Nuestra Señora de París, la historia del jorobado de Notre-Dame, y me sorprendió gratamente por cuanto se aleja de la historia tal y como la cultura popular nos la ha transmitido. En fin, yo también me callo ya.
Luchando contra el spam (Godo 22/03/2016 - 23:30)
Amigo Juanfer, habrás recibido varios mails cuyo contenido era, básicamente, una gran cantidad de enlaces. Esos envíos los recibes porque "programas/robots (funcionan con un fin e ininterrumpidamente)" visitan este sitio web, en concreto parece que se han fijado justo en esta entrada, y cada cierto tiempo publican un comentario con dicho contenido. Su misión es plagar la red de enlaces a esos sitios webs que "promocionan", intentando dos cosas: que la gente pique, entrando en ellos cuando visita las páginas que han "infectado"; y crear enlaces de vuelta, que apuntan a dichos destinos, con el objetivo de "ser más citados" y conseguir más reputación en Internet.
Aunque tengo un par de técnicas habilitadas en la infraestructura software que sostiene este sitio web, GodEst, parece que las están sobrepasando con facilidad. Así que acabo de incluir una tercera defensa que tiene en cuenta el comportamiento de envío de un comentario cuando este está siendo realizado por un humano…
…a ver si no dificulta los envíos verdaderos y sí los de tipo "spam", que es el objetivo.
Esto es aprendizaje continuo: "los malos" aprenden a esquivar las defensas y "los buenos" intentamos aprender un poco más protegiéndonos. Y así, ahora mueven ellos ahora nosotros, poco a poco. Al más puro estilo ajedrecístico.
Mis disculpas y mis gracias.
Salud, compañero.
Lisbeth Salander and Information Security
I wrote about the book "The girl who played with fire" on this blog some days ago. Today I would like to write about the information security aspects that appear in the novel.
Once again, the author is very well informed about the subject. Lisbeth has developed her own trojan (software that is intended to perform, simultaneously, a desirable (expected) effect and a covert (unexpected) effect) called "Asphyxia 1.3". You can read this direct description:
She fished out a CD from the inside pocket of her jacket and pushed it into the hard drive, then started a programme called Asphyxia 1.3. She had written it herself, and its only function was to upgrade Internet Explorer on Armansky's computer to a more modern version. The procedure took about five minutes. When she was done, she ejected the CD and rebooted the computer with the new version of Internet Explorer. The programme looked and behaved exactly like the original version, but it was a tiny bit larger and a microsecond slower. All installations were identical to the original, including the install date. There would be no trace of the new file. She typed in an FTP address for a server in Holland and got a command screen. She clicked copy, wrote the name Armansky/MiltSec and clicked OK. The computer instantly began copying Armansky's hard drive to the server in Holland. A clock indicated that the process would take thirty-four minutes.
This software continues synchronizing every file modification that happen on the local hard disk with the copy that has been done on the "cloud". This activity is done without the user knowledge. The software permits the session hijacking and avoids tracking the IP address (as happens when "hackers" use emails, p2p and so on to get information).
He opened the document properties and saw that the text had been created not fifteen minutes before. Then he smiled. The document showed Mikael Blomkvist as its author. She had created the document in his computer with his own licenced Word programme. That was better than email and did not leave an IP address that could be traced, even though Blomkvist was sure that Salander in any case would be impossible to trace through the Internet. And it proved beyond all doubt that Salander had done a hostile takeover—her term—of his computer.
But following paragraph is the one I like best:
- How'd you do that?
- Four computers in his household. Can you
imagine?—they have no firewall. Security zero. All I had to do was plug in the cable and upload. My expenses are 6,000 kronor. Can you handle it? … Within an hour she had read all the reports that Inspector Bublanski had sent to Ekström. Salander suspected that, technically, reports like these were not allowed to leave police headquarters. It proved once again the theory that no security system is a match for a stupid employee. Through Ekström's computer she gleaned several important pieces of information.
This is one of the biggest security hole that all organizations in the world has. That is why it is considered the Achilles' heel of their security systems, where many technologies are working together without getting relevant results. It also highlight the weakest link in the security chain: the human factor and his training.
Lisbeth Salander y la seguridad
Hace unos días hablaba aquí del libro "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina". Dejé pendiente una continuación centrada exclusivamente en los aspectos más relevantes que recogía el libro concernientes a la seguridad de la información y técnicas de intrusión.
A este respecto encontramos un conjunto de ideas otra vez genialmente documentadas. Lisbeth ha desarrollado su propio "troyano" denominado "Asphyxia 1.3". Os dejo la descripción textual:
"Su única función consistía en actualizar el Internet Explorer del disco duro de Armanskij con una versión más moderna… el programa presentaba el mismo aspecto y se comportaba exactamente igual que la versión original, pero era un poco más grande y un microsegundo más lento. Todas las configuraciones eran idénticas al original, inclusive la fecha de instalación. No se apreciaba ninguna huella del nuevo programa. Escribió una dirección ftp de un servidor de Holanda y le apareció una ventana. Hizo clic en la casilla de copy, escribió "Armanskij/MiltSec" y le dio al OK. Inmediatamente el ordenador empezó a copiar el disco duro de Armanskij en el servidor de Holanda. Un reloj le indicó que el proceso iba a tardar treinta y cuatro minutos".
El mismo software sigue sincronizando los cambios del disco duro local con esa copia realizada en la red, pasando desapercibido, y permite el robo de sesión del usuario que está frente a la máquina, evitando el rastreo de la dirección IP:
"El autor era Mikael Blomkvist. Ella había creado el documento en su ordenador y con su propia licencia. Era mejor que un correo electrónico y no dejaba ningún número IP susceptible de ser rastreado, aunque, de todos modos, Mikael estaba convencido de que sería casi imposible rastrear a Lisbeth Salander a través de la red".
Pero lo que más me ha gustado ha sido esto:
"…Lisbeth sospechaba que Ekström, sencillamente, pasaba de las normas, se llevaba el trabajo a casa y se conectaba a Internet sin ningún cortafuegos. Una vez más, eso demostraba su tesis de que no hay mejor grieta en un sistema de seguridad que el más tonto de los colaboradores. Gracias al ordenador de Ekström obtuvo información esencial".
Una de las grandes brechas de seguridad que muchas de las organizaciones hoy mismo siguen considerando como su talón de Aquiles y para la que se siguen imaginando muchas técnicas de protección. Pero que pone de manifiesto ese eslabón débil de la seguridad: el factor humano y su formación.
Una contra el mundo o "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina"
Siempre me han llamado la atención este tipo de historias. Tiran de mí con tanta fuerza que no puedo escapar. Supongo que se debe a ese idealismo que se niega a desaparecer por más que me de de bruces contra la dura realidad. Ese que la propia Lisbeth Salander refleja en este pensamiento sobre Mikael Blomkvist: "un salvador del mundo que pensaba que podría cambiarlo todo con un libro".
La Navidad pasada leí "Los hombres que no amaban a las mujeres" por curiosidad. Esta he leído "La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina" por necesidad.
Para acompañar a este sueño he elegido "Blackbird", tema recogido en el álbum "Light and Shades" de mi admirado Mike Oldfield.
Es difícil escribir sobre un libro sin revelar nada que pueda destrozar su lectura, pero en este caso creo que la tarea puede ser más fácil: hay infinidad de detalles secundarios que permiten una segunda lectura más centrada en el "perfil hacker" de la protagonista y en las prácticas, habituales o no, de la seguridad informática.
Comparativamente, la trama de este segundo volumen de la trilogía es tan fantástica como la del primero (el tercero aún no lo he leído, probablemente lo haga la próxima Navidad): asesinatos, servicios secretos, investigaciones policiales y periodísticas, análisis psicológicos y nuestra peculiar protagonista, Lisbeth Salander, metidos en una coctelera, suavemente agitados y puestos a danzar cada uno con su propia música, con su propio registro. Estos son los ingredientes que aseguran el no poder parar de leer. Sin embargo el final me parece… una total ida de pinza (para no ser más concreto).
La documentación tecnológica es muy buena.
El hardware utilizado deja claro las preferencias por el mundo Apple. Lisbeth utiliza un PowerBook G4 de titanio conpantalla de 17 pulgadas (un pequeño tironcito de orejas para el escritor o el traductor - no se quién es el responsable - por esta frase: "doscientos gigabytes de memoria y mil megabytes de memoria RAM". Supongo que la primera "memoria" es el "disco duro". Además, el modelo está ligeramente "desajustado" respecto al catálogo oficial, pero existió), cada uno de los periodistas también coquetean con sus Apples. Sólo aparece un cutre Windows 95 en un concesionario de alquiler de vehículos con un disco duro de 280MB (¡qué tiempos!).
El software recogido va desde el Excel y el Word como simples herramientas ofimáticas hasta el del PGP para el cifrado de la información, pasando por el ICQ como software de mensajería instantánea. Sin descuidar las copias de seguridad cifradas en la red (primeros pasos del cloud computing ;-) ) y la destrucción segura de los archivos eliminados (con un software denominado "Burn" del cuál no he sido capaz de encontrar ninguna información en Google. Todo lo asociado a ese nombre describe funcionalidades típicas de software de grabación y no de "borrado seguro").
Pero no solo de tecnología vive el hombre. Guiños constantes a las matemáticas (Arithmetica de Diofanto, Teorema de Fermat e incluso una supuesta "biblia" escrita sobre la materia en 1999 en la Universidad de Harvard por el Dr. L. C. Parnault, de 1200 páginas "que recoge desde los antiguos griegos hasta los intentos actuales por dominar la "astronomía esférica"". Y que no existe), a la música ("No woman, no cry" de Bob Marley; "Maria" de Blondie; "Putting out fire" de David Bowie…) e incluso al amor:
No estaba enamorado de ella -eran más o menos tan incompatibles como podrían serlo dos personas cualesquiera- pero la quería mucho y echaba de menos a esa maldita y complicada mujer. Había creído que la amistad era mutua. En resumen, se sentía como un idiota.
Un libro lleno de verdades…
…¿O no?
Tú, ¿qué piensas?
P.D.: Respecto a cómo el libro recoge distintas facetas de la seguridad escribiré un artículo específico. Observo que este está quedando algo extenso.
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Lecturas de verano 2011: El bolígrafo de gel verde
Mi música para este libro es "Don't live me now" de la extraordinaria banda "Supertramp", porque me desgarra tanto la fuerza de los instrumentos y el grito llorado de Roger Hodgson como lo ha hecho el libro.
El libro, del que ya hablamos aquí, comienza así:
Una vida -cualquiera- se resume en una serie de acontecimientos especiales, de puntos y aparte. Puntos que, por más tiempo que transcurra, permanecen intactos en la memoria, remanentes hasta el mismo día en que nos alcanza la muerte. … No suelen ser hechos trascendentes, sino simples momentos tan insignificantes para cualquier otra persona como especiales para uno mismo: el primer "te quiero", la muerte de un familiar o la muerte de un ser querido, la frontera que traza el primer "usted", el temblor de piernas incontrolable tras un accidente, las noches pasadas en un hospital prometiendo cosas a un dios que después olvidas, el primer beso en los labios o el primer beso en la boca -nunca es lo mismo-, la peor discusión con tu mejor amigo, ver tempranear el sol, la cicatriz más grande del cuerpo, el brotar de una vida, las noches en casa de los abuelos, descubrir que una pesadilla ha sido una pesadilla o la primera vez que comprendes que siempre que alguien quiere comprar hay alguien que, al final, vende.
Al terminar de leer ese párrafo fue la primera vez que cerré el libro y me quedé un rato pensando. La vida, ¿qué es la vida? Simplemente eso.
El libro está escrito en forma de diario y, por tanto, de forma autobiográfica: a cada fecha concreta, a cada hora de dicha fecha, le sigue un relato en primera persona del protagonista: un informático que trabaja en el departamento de desarrollo software de una empresa. Un informático que va sufriendo día tras día el ritmo infernal al que nos somete la actual sociedad de consumo.
Hace años que tuvimos que contratar a alguien que hiciera lo que nosotros no podíamos. Nos ha faltado siempre tiempo. Nos ha faltado tiempo porque hemos tenido que trabajar demasiado. Hemos tenido que trabajar tanto porque, hoy en día, para todo se necesita dinero. Dinero para mantener a un niño al que apenas veíamos; dinero para contratar a una persona que nos limpiara la casa en la que apenas estábamos; dinero para vivir una vida que no hemos disfrutado. Todo tan circular, todo tan ridículo.
Un informático que, como si de una aguja más de un virtual reloj terrestre, cada día traza puntual (incluso en los retrasos, en las prisas posteriores, en los nervios, en los golpes al claxon…) todo su recorrido, de forma exacta, confundiendo lo importante con lo irrelevante, como hacemos todos más veces de las que debemos.
Un informático que se adentra en el mundo del dolor más sublime: aquel que jamás puede ser desprendido, aquel que es fruto de una pérdida irrecuperable, aquel que te deja todo un mundo plagado de emociones que mientras estaban no llegabas a apreciar con todo su sabor, con todo su significado, que incluso despreciabas por la rutina que acaba envolviéndolo todo:
Jamás podré expresar el dolor que llegué a sentir bajo aquella manta. Jamás podrá nadie comprender la dureza de la realidad en estado puro. Débil, abatido, derribado, dejé, sin oponer resistencia, que la tristeza comenzase a enraizarse en mi cuerpo. Unas raíces que, en su crecer, rozaron las partes más sensibles del recuerdo: la lucha por las sábanas en plena madrugada; las tres cucharadas de azúcar en el café; el primer beso del día bajo la puerta, antes de separarnos; el segundo al regresar a casa, de noche; el tercero, el que nos dábamos por rutina antes de cerrar los ojos; el yogur con trozos de chocolate; el disimular de unas lágrimas que le asomaban apenas aparecía una escena romántica en cualquier película; el correr por las mañanas para, de un salto, subirse en nuestra cama; su sonrisa incondicional al verme llegar por la noche; la lucha diaria para que se acabase de tragar la comida; sus primeras palabras; sus pequeños ojos mientras dormía, mientras dormían ambos…
Una lectura demoledora para un mes de vacaciones. Una lectura que más de una vez me ha hecho sentir tres puñales clavados en mi pecho. Una lectura que, ¡ojalá!, haya reafirmado en mí todo aquello que de verdad importa.
Y, para aquellos que os sintáis atraídos y queráis leer el libro, no leáis el siguiente recuadro azul pues creo que en él está la clave de todo, no la trama ni el argumento del libro, sino el quid último de todas nuestras vidas de ciudad de siglo XXI de productividad entredicha de carreras de infartos y continua competición por todo:
Hay una palabra capaz de resumir todo un cambio de vida: tiempo. Tiempo para conocer nuevos lugares; tiempo para disfrutar por las mañanas de unas caricias, por las noches de unos roces más profundos. Tiempo para hablar de problemas y soluciones, para besar en cualquier parte del otro cuerpo, para aprender cosas que enseñar a los demás, para saber que los niños siempre desean jugar con sus padres, para leer y disfrutar haciéndolo, para perderlo porque se tiene, para disfrutar de la soledad, para estar en compañía… Cuando las cosas no van como esperamos, nos empecinamos en cambiar de personajes, cuando lo único que hay que hacer es cambiar de historia.
Salud para intentar seguir viviendo.
Datos: "El bolígrafo de gel verde" de Eloy Moreno. Espasa Narrativa. 1ª Edición: enero de 2011. 6ª Edición: febrero de 2011.
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¿Pero te ha gustado o no? A (elradioplanner 29/08/2011 - 00:02)
¿Pero te ha gustado o no? A mi no sé… tras las primeras páginas me esperaba más, la verdad. Por un lado, los libros (o pelis) que transmiten su mensaje de una forma tan directa y explícita siempre me dejan un poco frío, como que te lo ponen en bandeja y de alguna forma pierden valor (intelectual) para mí. Quiero decir, que para contar tu idea de la vida de forma literal, haz un ensayo pero no una novela. Por otro lado, el estilo del libro también me acabó cansando un poco, siempre adelantando las consecuencias de los acontecimientos. Ese recurso puede estar bien una vez o dos, pero no con la asiduidad con la que lo utiliza el autor. No quiero destripar el final, pero también me pareció un poco hiperbólico (por el lado de la acción, no por el de los pensamientos o sentimientos del protagonista).
En fin, la temática no puede ser más actual y cotidiana, una especie de naúsea existencialista que en mayor o menor medida todos sentimos, y el libro es entretenido, con algunos pasajes memorables y otros agobiantes, pero para mí le falta… ¿sutileza?
Un post con una enorme carga (Godesa 29/08/2011 - 02:05)
Un post con una enorme carga emocional, no se si paralela al libro o amplificada por tu propio esqueleto interno y una banda sonora desesperada elejida para clavarse más aún.
Carga y banda (Godo 29/08/2011 - 14:22)
Sobre la carga emocional, qué puedo decirte, de las dos cosas seguro que hay.
De la banda sonora no la elegí yo, fue ella a mí, fue ella la que eligió al libro ;-) Pero sí, ese tema es impresionante, desde el arranque hasta la finalización. Es de los que se escuchan muchas veces y en cada una de ellas podrías destacar un detalle: el piano, un golpe de batería, el saxo, la voz…
Gracias por tus líneas…
A nadie le gusta sufrir, ¿o sí? (Godo 22/09/2011 - 21:23)
Estuve pensando cómo transmitir la respuesta a tu pregunta. Es complicado responder con este tipo de historia entre manos. He sufrido mucho. Eso no me gusta (disto mucho del masoquismo) aunque sepa que exista el dolor y, en ocasiones, resulte inevitable. Creo que el libro puede ayudarnos a despertar lo cotidiano y, aunque creamos que no, este tipo de cosas nos van calando y nos ayudan, confío, a ser mejores con nosotros mismos y con los demás. Por eso, sí que le doy su valor. Entiendo que es difícil de recomendar un libro así… es como desearle a tus amigos que sufran pero por otro lado que ¿aprendan/valoren?.
Respecto al estilo creo que en parte comparto tus comentarios y en parte no. La novela se ha caracterizado por ser un género donde ha cabido todo: desde la realista del siglo XIX a la "mágica" de Isabel Allende… por tanto una novela con estilo autobiográfico, de diario íntimo, no tiene por qué no tener cabida. Si fuese más sutil creo que sería otra novela. Sí que puedo estar de acuerdo con tu opinión respecto a los continuos "ejercicios de anticipación", de hecho, muchos de ellos para mí han sido innecesarios porque mi propia mente ya los imaginaba… creo que ahí sí que hay que darle más libertad al lector y "abusar" menos de ellos.
El final me gustó… seguir hablando de él lo destriparía, pero tú, que me conoces, sabes a lo que me refiero.
Muchas gracias por compartir tu comentario y tu ¡RT! }:)
Un momento de descanso
Hoy, domingo 29 de mayo de 2011, apareceré en la pequeña pantalla contribuyendo con mi grano de arena a la difusión de la lectura. Gracias al programa El público Lee que presenta Jesús Vigorra en CanalSur 2 he tenido la oportunidad de leer Un momento de descanso de Antonio Orejudo.
La experiencia de la grabación del programa fue muy agradable. El equipo humano con el que me encontré hizo que me sintiera en todo momento como en casa. Tuve muy buenas sensaciones, o mejor dicho, no tuve ninguna sensación de presión ni nerviosismo mientras grababa por lo que debe de haber salido todo muy natural. Ya lo comprobaré esta tarde (19:55 por CanalSur 2).
Del libro comentaré sólo unas cuantas generalidades pues el reto en esta entrada es doble: no puedo reventar ni el libro ni el programa ;-).
Se trata de una crítica general a la sociedad actual. Desde la falsa imagen del "sueño americano" hasta el "viciado ambiente de la universidad" (ambas comillas son mías). Desde la "guerra civil" hasta el "capitalismo salvaje". Adentrándose en una no habitual confrontación del "humanismo versus Ciencia". Y recogiendo algunos momentos de extrema soledad en la debacle de los personajes:
"No ponía la calefacción a 70º Fahrenheit para secar el ambiente, sino para secar la sensación de orfandad que le producía llegar a su casa y encontrarla vacía".
Una experiencia muy aconsejable que os recomiendo a todos aquellos que os guste la lectura y os hayáis preguntado alguna vez qué pensaba el autor mientras creaba.
Si hay ocasión, ¡repetiremos!
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Aún no he visto el programa, (Mara 14/07/2011 - 15:21)
Aún no he visto el programa, Godo, prometo hacerlo. Y leerme el libro tb, y es que Antonio Orejudo es el padre de uno de mis favoritos, "Reconstrucción", novela histórica sobre las Reformas religiosas del XVI. Una joyita del genero ;-)
Me lo apunto (Godo 14/07/2011 - 22:01)
Gracias Mara, por el comentario y por la recomendación implícita de "Reconstrucción", me lo anoto y lo pongo en la cola de lectura. Respecto a "Un momento de descanso" no puedo añadir mucho más, previa lectura tuya, a lo que ya transmite este artículo y el programa. Luego, cuando lo hayas leído, echamos unas cervecillas y comentamos las mejores jugadas :-).
Espero que te guste el programa… y mucho más el libro.
Y un placer leerte por aquí.
El bolígrafo de gel verde
Hoy, mi querido compañero SanNico, me ha regalado un buen momento. Ha compartido conmigo uno de los personajes del libro que se está leyendo. El libro es el que figura en el título de este artículo. Su autor: Eloy Moreno.
En la página 101 del libro aparece el siguiente párrafo:
No le llamamos Godo porque tenga unos kilos de más o una 'r' de menos, no, eso es una pequeña broma suya. La razón es que Godofredo es un nombre muy 'fredo', como dice él con su permanente sentido del humor. Godo es capaz de jugar con las palabras como quien juega con los dedos. Tiene una de las mentes más creativas que he conocido, es una persona en el lugar equivocado. Godo podría ser escritor, escultor, cantante, en fin… artista de cualquier tipo, pero ha estado desaprovechando su vida entre líneas y líneas de código.
¿Habrá estado Eloy (a quien no conozco de nada, creo) observándome por una mirilla? ¿Estará el personaje basado en un "caso real"? ¿Seré yo? No, hay cualidades que no tengo, por desgracia. Y aunque refleja algunas cosas que me suelo preguntar de vez en cuando, creo que la respuesta no es exactamente la misma. }:)
Un libro más a la cola de lectura.
Datos: "El bolígrafo de gel verde" de Eloy Moreno. Espasa Narrativa. 1ª Edición: enero de 2011. 6ª Edición: febrero de 2011.
Actualizado: posteriormente a escribir este post, leí el libro. Puedes encontrar una entrada más extensa en este mismo blog, aquí.
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Coincidencias (jfc 26/05/2011 - 09:30)
Jejeje… Me parece muy muy curioso…quizás el autor te conozca aunque tu a èl no. Quizás un antiguo alumno, o algun compañero…
Que bueno… Esta mañana (Anonymous 27/05/2011 - 20:30)
Que bueno… Esta mañana estaba pensando precisamente en este libro. Ahora fijo que me lo pongo también en mi "cola de lecturas", sabiendo que aparece tu alter ego.
Vista cansada
Hace ya tiempo que padezco este tipo de vista.
Y hoy no soy tan viejo aún. O quizá sí.
Vista cansada La vida no es un sueño.
He comprobado el mar con sus cadáveres, la existencia del sol, la piel, los fríos, las luces con sus horas, las puertas que los años se dejan mal cerradas. Olvidos y recuerdos tienen los mismos ojos.
Las palabras, como un atardecer que se confunde con la noche, son arena que cae delante del vacío. Nunca discute el tiempo la consigna de musgo que recibe. Pero pierde las llaves de sus puertas. Ahora aprendo a vivir con la vista cansada.
Cansado estoy de verte mundo extraño, prestigio del dolor, exactitud de la mentira, corona turbia de los estercoleros habitados. Cansado estoy de ver las muertes humilladas en las habitaciones del silencio.
Me duelen los finales injustos, que cierran nuestros ojos porque somos cadáveres vivientes.
He comprobado el mar. La vida no es un sueño.
¡Qué lepra de banderas! ¡Qué decencia de números podridos! ¡Qué paisaje de escombros!
Pierde el tiempo sus llaves, y yo busco mis gafas, para seguir aquí, en las ventanas y las mesas, con los años abiertos al pie de la ciudad.
Allí se reconocen, al sur, al otro lado de esa nube, de la torre, a la izquierda, justo allí, las ramas de la vida, la memoria, los pinares pacíficos, el abrazo que pide una verdad, el viento que levanta una alegría, las ruinas hermosas, la habitación serena en donde se recuerda, con la luz apagada, la historia libre de la dignidad.
No hablo de ilusiones, sino de dignidad, y de mis gafas, cristales trabajados que me ayudan a comprobar el precio de las cosas, a buscar los teléfonos que quiero, a recorrer los libros, a mirar el reloj y los periódicos.
A estar aquí, en una compartida soledad, para ver lo que pasa con nosotros.
Del libro "Vista Cansada" de Luis García Montero. Colección Palabra de Honor. Visor Poesía. 2ª Edición, marzo de 2008.
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Al menos seguimos viendo y (Dientitos o paquetito inquieto 17/05/2011 - 19:24)
Al menos seguimos viendo y viéndonos, que ya es mucho. Muchas felicidades, pequeño
Parecidos
Del paso del tiempo, de las batallas vividas, de los recuerdos, de lo perdido… arañazos en el alma.
Parecidos Pura vida los ojos, y la piel una templada sucesión del tiempo. Se parecen los árboles al bosque como tu cuerpo se parece a ti.
La mañana se ha ido entre las hojas. Están hechas de luz verde, rojiza, fatigada en oro, según las estaciones y las horas del día. Su color es un modo de lealtad, la forma de vivir entre los suyos.
Reconozco mis años en tu cara, el poder de mirarme con una historia dentro de tus ojos, la experiencia del mundo que conservan los gestos, mientras los años borran las fechas en los árboles.
El destino nos busca con recuerdos que a veces huyen de su rostro como si fuese un nido sin canciones. Más que la edad, hay caras que reflejan todo lo que perdieron. Confunden la sequía y el otoño en una helada de renuncias.
Pero tu cuerpo se parece a ti, a la mujer que tiene una ciudad, un mundo, un sol de guante negro, una ambición en armas, una historia vivida con sus cuentas pendientes, un atado de sobres y un amor que no se cansa de mirarla.
Del libro "Vista Cansada" de Luis García Montero. Colección Palabra de Honor. Visor Poesía. 2ª Edición, marzo de 2008.
Nuevas confesiones
Y es que en el barco de teseo sólo permanecía una cosa: el amor.
Nuevas confesiones Es que no eras el mismo, me dices con los ojos quemados de mirarme.
Te dolía la casa, viajabas demasiado y sin motivo, rodabas por el humo de la noche igual que el sueño roto de la mesa, parecías amargo, muy perdido, tal vez por otros cuerpos, tal vez por una fecha en la vida de nadie, una cita sin año ni estación.
El cuervo de la lluvia cruza por la ventana.
Cuando yo no era el mismo, te quería también.
Del libro "Vista Cansada" de Luis García Montero. Colección Palabra de Honor. Visor Poesía. 2ª Edición, marzo de 2008.
Pesadillas
El amor está lleno de pequeñas cosas y de grandes miedos. Contrastes desgarradores del antes y el después.
Pesadilla El patio de la casa está nevado y la luz casi muerta. Pero eso da lo mismo.
Se mancharon las playas de algas y maderas consumidas. Pero eso da lo mismo.
La ciudad por el suelo. Da lo mismo.
Siguen ahí, como cuando la luz estaba viva, llena de patios y de playas, de ciudades contigo.
Nosotros ya no estamos.
Y no es que cada uno evitara la cita. Es que ahora ya no somos nosotros.
Del libro "Vista Cansada" de Luis García Montero. Colección Palabra de Honor. Visor Poesía. 2ª Edición, marzo de 2008.
Los Hijos
Quiero dedicar este poema, leído y sentido del libro que me acompaña estos días, a mis padres, porque estoy seguro que ellos han sentido la belleza que derrama, con su extrema sencillez, mientras nos criaban, y nos dejaban marchar, a mi hermana y a mí.
Los hijos Por favor, no hagan ruido en la tranquilidad de este poema escrito con la mano del que cierra la puerta al apagar la luz. Mis tres hijos acaban de dormirse. Necesito el silencio para pensar en ellos.
Colores indelebles en un lápiz de trazado infantil, vuelven a dibujar -pero esta vez en serio- un árbol, una casa, la memoria de una luz encendida con sabor a diciembre, los cristales del miedo y la ilusión del porvenir bajo el sol de los días laborables.
Un hijo es el segundo país donde nacemos. Con su falta de edad nos hace cumplir años y nos devuelve al mundo del reloj, a las llamadas telefónicas que son una raíz en la orilla del tiempo. Un hijo nos enseña a preguntar con voz de agua la verdad decisiva de la tierra. Ser como juncos, y en amor flexibles, no asegura respuestas ni confirma el reposo.
Elisa, Irene, Mauro, cada cual con su puerto y con su lluvia, luces cambiantes en el mismo río. Nadie comente, por favor, que acabo de escribirles un poema. Los hijos crecen con espinas. Nunca sé imaginar lo que pueden decir de lo que digo, lo que pueden pensar de lo que pienso, lo que pueden hacer con lo que hago.
Del libro "Vista Cansada" de Luis García Montero. Colección Palabra de Honor. Visor Poesía. 2ª Edición, marzo de 2008.
A conseguir
Si alguno de los lectores de este blog desea hacerme un regalo, que apueste, preferiblemente, por alguno de los siguientes libros:
- Trampas Mentales. Autor: Motterlini, Matteo. Editorial: Paidós.
- 50 cosas que hay que saber sobre genética. Autor: Henderson, Mark. Editorial: Ariel.
* *
Películas:
- Yo, Robot. Director: Alex Proyas. 2004. DVD.
- Cielo de octubre. Director: Joe Johnston. 1999. DVD.
* *
Series:
- That's Impossible. History Channel. 2009. DVD.
- The Universe. Tony Long. 2007. DVD.
- Popular Science the future of. The incubator. 2009. DVD.
Mi futuro y Heráclito
Imprevisible amor de muchos años. Nadie besa dos veces a la misma mujer.
Del Libro: Vista Cansada. Autor: Luis García Montero.
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Bueno, visto así podemos (elradioplanner 11/09/2010 - 16:19)
Bueno, visto así podemos decir que nos hemos enrollau con miiiles de tias, ¿no? ¡Casanovas somos! ;-)
Estás suponiendo que… (Godo 12/09/2010 - 22:15)
Estás suponiendo, entonces, que nosotros siempre somos los mismos, y no, para ser coherentes: si ellas cambian nosotros también. Así, hay miles de "enrollamientos" pero todos nuevos. Nadie se conserva, todos se transforman…
Aquí no hay coleccionistas. ;-)
Ni nadie se baña dos veces (Ricardo 16/09/2010 - 13:35)
Ni nadie se baña dos veces en el mismo rio.
Claro, porque está muy frio. (elradioplanner 18/09/2010 - 00:21)
Claro, porque está muy frio.
La buena suerte
Ayer noche acabé de leer este pequeño libro: La buena suerte, escrito por Álex Rovira Celma y Fernando Trías de Bes.
Son muy pocas páginas que, al estar redactadas a modo de fábula, acaban con una moraleja final, por lo que no voy a revelar nada para no destrozarte la lectura… si te animas.
Me ha gustado mucho. Comparto con los autores la idea que pretenden transmitir y creo que ahora, en estos tiempos de crisis y pandemias, en estos tiempos en los que los voceros oficiales no paran de transmitir miedo que te inmoviliza como animal acorralado, ahora, insisto, es un buen momento para leerlo. Tres antesalas del sueño son suficientes :-) (122 páginas con buena letra y mucho espacio en blanco).
Sólo me gustaría destacar una de las frases finales que aparecen en el libro: "Tú eres el motivo de casi todo lo que te sucede" –Niki Lauda. Me parece un canto al cultivo de la voluntad y al ejercicio de la responsabilidad.
¡Que lo disfrutes!
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Debería volver a leerlo… (Pili Cantautora 19/05/2009 - 12:30)
Hola Godo! Hace unos años yo también lo leí, aunque creo que he dejado ya demasiado atrás todo lo que aprendí con él. Sin duda, debería refrescar la memoria. Me lo apunto, para darle una segunda lectura :)
Merlín te lo agradecerá… (Godo 19/05/2009 - 22:35)
…y creará magia a tu alrededor ;-) O mejor dicho: serás capaz de crear magia a tu alrededor.
Creo que es una buena época para su relectura, Pili. Anímate y disfrútalo.
Un abrazo.
La Clave
Hace casi un año que descubrí esta revista semanal. Lo hice empujado por mi ajado conocimiento de su director. Tengo en mi subconsciente, estimo por lo emborronados que aparecen, grabados los debates que antaño seguía mi padre en la televisión que, en blanco y negro, alumbraba las noches de mi temprana infancia. Adquirí varios números consecutivos en los quioscos, y fui aficionándome a varias de sus secciones: abre la revista su director, José Luis Balbín, con "El periscopio". Otras columnas de opinión que me gustan mucho son las escritas por Luis González Seara y Per Abbat, esta última breve pero directa al corazón.
El lema del que pretende hacer gala esta publicación es: "Ni sectarios, ni neutrales", y en mi opinión el fiel reflejo del mismo se produce en la sección, "El triángulo", que a doble página trata un único tema desarrollado por tres firmas: Julio Anguita, Pablo Castellano y Manuel Pimentel. Sencillamente, genial.
El resto de publicación se divide en cinco grandes bloques: política española, internacional, economía, ciencia y sociedad y cultura; un par de entrevistas, editoriales y más opinión.
Pero, si tuviera que quedarme sólo con un par de páginas, si hay una sección que de verdad sigo con pasión es la columna de opinión escrita por Heleno Saña, "Humanamente hablando". El canto que este señor realiza cada semana a los verdaderos valores humanos: la defensa del débil, el amor desinteresado hacia tus iguales, la ternura, el conocimiento de nuestros límites…, es engrandecedor y alentador. Aún es posible ser delfín entre tanto tiburón.
Os dejo aquí, sin permiso solicitado ni al autor ni a la revista (bastará pues una palabra de los mismos para retirarlo), el artículo que publicó en el número 354 (25 de enero de 2008).
SINDICALISMO Y PARLAMENTARISMO Aunque no suele ser noticia mediática de gran vuelo, uno de los fenómenos sociológicos más importantes de las últimas décadas es la profunda crisis cualitativa y cuantitativa que atraviesa el sindicalismo. Crisis de identidad, de militancia, de afiliación, de espíritu combativo, de irradiación pública, de convocatoria, de credibilidad. Disminuye en todo caso el número de asalariados que ingresan en un sindicato y crece en cambio el de los que se abstienen de hacerlo. Ello reza en primer lugar para los EEUU, pero también para los países europeos con una gran tradición sindicalista, entre los que se encuentra el nuestro. Eso explica que incluso los sindicatos mayoritarios sean cada vez más minoritarios. Lo que queda de sindicalismo militante está ciertamente en condiciones de organizar todavía huelgas y enfrentarse con mayor o menor éxito al Estado o a las patronales, pero en líneas generales es hoy una pálida sombra de lo que fue en sus tiempos heroicos.
El poder que los sindicatos han perdido ha pasado en gran parte a manos de los partidos políticos socialistas, socialdemócratas y laboristas. Ambas fuerzas formaban en el pasado una gran familia unida, hoy viven cada vez más alejadas unas de las otras. Los partidos de izquierda fueron una creación de las clases trabajadoras, y no a la inversa, aunque entre sus militantes figurasen también algunos intelectuales o representantes de las profesiones liberales. Pero la última palabra la tenían los trabajadores, y no los diputados que los sindicatos enviaban al Parlamento. Todo esto es agua pasada. Nada es más elocuente en este contexto que el escaño de diputado a Cortes que el secretario general de la UGT ha mendigado a la cúpula del PSOE para uno de los suyos con el objeto de defender mejor los intereses de la militancia ugetista. La iniciativa de Cándido Méndez demuestra por lo menos dos cosas: la debilidad de su sindicato y el reconocimiento tácito de la jefatura del PSOE, algo inconcebible no ya en los tiempos de Pablo Iglesias, sino también en los de Nicolás Redondo, quien, además de enfrentarse a la política vergonzosamente procapitalista y antiobrera de Felipe González, votó contra la integración de España en la OTAN. Y en 1987 subrayó su independencia y su firmeza de carácter renunciando -con Antón Saracibar- a su escaño parlamentario en señal de protesta por la orientación antisocial de los Presupuestos Generales del Estado.
A lo que estamos asistiendo desde hace tiempo es al paso del sindicalismo al parlamentarismo, una mutación histórica que va unida al aburguesamietno de la izquierda histórica y a su ruptura casi total con los ideales emancipativos de antaño. Aunque los votantes de los partidos socialistas y socialdemócratas proceden en buena parte de las clases trabajadoras, sus representantes en el Parlamento son en su inmensa mayoría hombres y mujeres "de carrera", especialmente abogados, los cuales, como sabía Max Weber, constituyen el estrato profesional más apto y más hábil para dominar la retórica parlamentaria. Los antiguos sindicatos socialistas y socialdemócratas eran organizaciones de clase que exigían no sólo mejoras salariales y laborales inmediatas para sus afiliados, sino que a largo plazo aspiraban a sustituir el capitalismo por un sistema socioeconómico más justo y más acorde con su visión emancipativa de la historia, la sociedad y el hombre. Desde hace tiempo han renunciado a este ideal y aceptado la estrategia empresarial de la "partnership", un pacto que ha conducido a un paulatino deterioro de las condiciones de trabajo y de vida de las clases trabajadoras y a la hegemonía cada vez más implacable del capitalismo desregulado y salvaje que hizo su aparición con Margaret Thatcher y Ronald Reagan y que entretanto se ha convertido en el signo distintivo de la economía global. Los resultados de este proceso regresivo están a la vista de todo el mundo: empleos precarios y mal pagados, paro masivo y crónico, "dumping" salarial, "working poor", marginación social, beneficios cada vez más escandalosos del "big business" y pensiones muy por debajo del índice de subsistencia. Estos son los amargos frutos del papel hegemónico y casi monopolista que el parlamentarismo desempeña en el seno de lo que queda de izquierda histórica. Por su origen social y profesional, sus privilegios materiales y su mentalidad elitista, los representantes de los partidos socialistas y socialdemócratas tienden, con pocas y honrosas excepciones, a servir más al sistema que a las clases obreras, empezando por el ilustre inquilino de La Moncloa.
Después de esto ni que decir tiene que estoy suscrito a la misma.
Y seguiré mientras el tiempo no nos cambie.
Página Web actual de la revista: http://www.laclave.com/
Una breve historia del programa de televisión: http://es.wikipedia.org/wiki/La_clave
Una triste, y por ahora última, noticia: aquí.
La lucha por la dignidad
El pasado verano leí este libro, escrito por José A. Marina y María de la Válgoma: "La lucha por la dignidad", entonces asumí la deuda con los lectores de este sitio web, que aún persiste, de hacer un artículo entrando en mayor detalle en los contenidos del mismo. La verdad es que por querer hacerlo bien aún no lo he hecho (un claro ejemplo de bloqueo ocasionado por el espíritu de perfeccionamiento).
Pero además de hacerme asumir esa deuda, el libro sembró en mí la semilla de la propia lucha que su título proclama. Me era difícil tras leer la historia de los derechos humanos, de la construcción del hombre como ser que sigue buscando la conquista de un mayor grado de humanización, permanecer impasible ante tanta injusticia y decadencia como aún pervive en nuestro bonito planeta (o lo que va quedando de él, que esto es otro tema).
Desde el día 9 de enero de este año (2007) soy socio de Amnisitía Internacional. He elegido esta organización por ser una de las que muestran mayor independencia política en sus actuaciones, ya que pienso que, en muchos casos, es el poder establecido el causante de las mayores violaciones de los derechos humanos.
Quiero aprovechar este artículo para inaugurar una nueva entrada en nuestra taxonomía de contenidos: "Activismo", la cual señalará, a partir de ahora, artículos en este rincón que requieran vuestra colaboración en la lucha por conseguir un mundo mejor. Un mundo feliz.
Y así, utilizo esta despedida para hacer la primera petición.
Hay cosas por las que merece la pena luchar. Y esta creo que es la más importante.
Don Quijote de la Mancha
Algunas veces lo había intentado ya, pero leerme la obra cumbre de la literatura española no era fácil. Cuando lo intenté por primera vez (tendría alrededor de los catorce años, y ya había disfrutado con esta serie de dibujos animados) recuerdo que me parecían las aventuras de un loco, de donde lo único que podía sacar era un cúmulo de absurdos y despropósitos; la segunda vez (rondaría los 18, allá por el último gran verano tras finalizar COU) ya pude experimentar otras sensaciones: la nobleza (no de títulos sino de carácter), la lucha por un ideal, etc., pero reconozco que tampoco me enganchó lo suficiente para atreverme a llegar al final. Cuando un libro no me gusta lo dejo y cambio a otro. Leer ha de ser un placer. Que no me guste un libro no implica que piense que ese libro sea malo sino que, quizá, no sea el momento adecuado para su lectura.
A la tercera ha sido la vencida. El gran Don Quijote de la Mancha llamó a mi puerta el verano pasado (el año 2005 se conmemoró el IV Centenario de la publicación de la primera edición: 1605) y, durante un año, se convirtió en mi compañero de sueños cada noche antes de apagar la luz.
¡Qué puedo yo decir de este libro TAN GRANDE! Simplemente me atreveré a comentar que en este libro está la historia de la humanidad entera. Se pueden apreciar con una nitidez deslumbrante las distintas caras del ser humano: la traición y la fidelidad, la bajeza y la grandeza, el amor y el desamor… y por supuesto, el idealismo y el realismo. Quizá este sea uno de sus grandes secretos. Quizá por esto nunca pase de moda.
Dejo aquí la penúltima punzada que sintió mi corazón, allá por los capítulos finales (el LXVI de la segunda parte, titulado: Que trata de lo que verá el que lo leyere, o lo oirá el que lo escuchare leer), que comienza así:
Al salir de Barcelona volvió don Quijote a mirar el sitio donde había caído y dijo: —Aquí fue Troya; aquí mi desdicha, y no mi cobardía, se llevó mis alcan- zadas glorias; aquí usó la fortuna conmigo de sus vueltas y revueltas; aquí se escurecieron mis hazañas; aquí, finalmente, cayó mi ventura para jamás levan- tarse. Oyendo lo cual, Sancho dijo: —Tan de valientes corazones es, señor mío, tener sufrimiento en las des- gracias, como alegría en las prosperidades, y esto lo juzgo por mí mismo; que si, cuando era gobernador, estaba alegre, agora, que soy escudero de a pie, no estoy triste. Porque he oído decir que esta que llaman por ahí Fortuna es una mujer borracha y antojadiza y, sobre todo, ciega, y así, no vee lo que hace, ni sabe a quién derriba ni a quién ensalza. —Muy filósofo estás, Sancho —respondió don Quijote—; muy a lo discre- to hablas; no sé quién te lo enseña. Lo que te sé decir es que no hay fortuna en el mundo, ni las cosas que en él suceden, buenas o malas que sean, vienen acaso, sino por particular providencia de los cielos, y de aquí viene lo que suele decirse que cada uno es artífice de su ventura. Yo lo he sido de la mía, pero no con la prudencia necesaria, y así, me han salido al gallarín mis presunciones; pues debiera pensar que al poderoso grandor del caballo del de la Blanca Luna no podía resistir la flaqueza de Rocinante. Atrevime, en fin; hice lo que pude, derribáronme y, aunque perdí la honra, no perdí ni puedo perder la virtud de cumplir mi palabra. Cuando era caballero andante atrevido y valiente, con mis obras y con mis manos acreditaba mis hechos, y agora, cuando soy escudero pedestre, acreditaré mis palabras cumpliendo la que di de mi promesa. Camina, pues, amigo Sancho, y vamos a tener en nuestra tierra el año del noviciado, con cuyo encerramiento cobraremos virtud nueva para volver al nunca de mí olvi- dado ejercicio de las armas.
¿Cuánto nos quedará por vivir?
Y ya con mis años vividos, ¿cuántas otras tantas lecturas tendrá?
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A veces me pregunto si no (Epaminondas Pantulis 12/10/2006 - 23:13)
A veces me pregunto si no serás mi alter ego, o yo qué sé. El caso es que a mí me había pasado exactamente igual con El Quijote, por más que lo intenté no me enganchaba. Y, al igual que tú, cuando un libro no me captura, lo suelto. Lo suelto porque mi tiempo de lectura es demasiado escaso como para castigarme leyendo un libro que no me interesa (y, además, también me parece en cierta manera un "castigo" para el libro y su autor, que tal vez no son culpables de no engancharme).
Así que El Quijote cayó para mi cumpleaños el año pasado (además para más inri fue libro de segunda mesa, porque Carrefour lo regalaba por 1€ si comprabas dos que ahora casi ni recuerdo cuáles fueron), y me llevó mis buenos 8 o 9 meses. Probablemente lo que más me sorprendió de la obra de Cervantes fue cómo toca ciertos temas (sobre todo cuando escribe historias dentro de lahistoria) que -mutatis mutandis- podrían ser de rabiosa actualidad. Y es lo que tú dices; las distintas caras del ser humano… ésas estarán ahí siempre, y la captura que El Quijote hace de ellas es lo que hará que nunca pase de moda.
Sobre El Quijote (Sofista 21/10/2006 - 20:28)
La primera vez que leí esta obra fue en un comic en doce tomos que me regaló mi abuelo, después también ví la serie de dibujos animados. Ya en el colegio me leí la obra original de Cervantes, y en la carrera tuve que repetir lectura… y la verdad es que es uno de los libros clásicos que no me ha importado tener que leer por obligación. Me encanta la historia y me encanta el personaje… ojalá hubiera más quijotes por el mundo. Es verdad, que hay que reconocer, que el libro es largo y que a veces se hace pesado y dan ganas de dejarlo,… pero yo al contrario que vosotros no suelto un libro hasta que no lo he acabado, ¡cosas de cabezonería! no puedo evitarlo, lucho constantemente contra mí misma… y Don Alonso me atrapo desde el primer momento.
Y, ¡sí!, los temas que trata son de rabiosa actualidad, se podría decir que casi podrán ser eternos en este país,… y si lo dudaís leeros también las Novelas Ejemplares… y ya me contaís.
…somewhere over the rainbow…
Lecturas de verano - Año 2006 (III)
El tercer libro que me he leído este verano es de la editorial Anagrama, su título es: "Seda", y su autor: "Alessandro Baricco".
125 páginas divididas en 65 capítulos. Escritas de forma bellísima: ritmo calmado que rezuma a veces tensión, a veces intriga y casi siempre fantasía. Ritmo de fábula. Ritmo de los antiguos cuentos que se contaban.
Es un cuento de amor. De ese que buscamos lejos para acabar descubriendo que lo teníamos más cerca de lo previsto. Aunque quizá esté traicionando al autor al decir esto ya que, en la contraportada del libro aparece un párrafo donde podemos leer: "Se podría decir que es una historia de amor. Pero si solamente fuera eso, no habría valido la pena contarla. En ella están entremezclados deseos, y dolores, que se sabe muy bien lo que son, pero que no tienen un nombre exacto que los designe. Y, en todo caso, ese nombre no es amor.".
¡Es increíble descubrir lo capacitados que estamos para confundir el sentimiento del amor con tantos otros! Claro que si no, no existiría el romanticismo, ni se hubieran derramado tantas letras en su nombre.
Mirad a vuestro alrededor…
…Y abrazadlo.
Lecturas de verano - Año 2006 (II)
El segundo libro que me he leído este verano ha sido este:
dos estrelles nel firmamentu infinitu (Rubén Sánchez Antuña)
Otro pequeño libro, 166 páginas, no escrito con doble espacio entre renglones pero con fuente suficientemente grande. Publicado por vtp editorial.
Como el lector habrá apreciado el libro está escrito en bable, o asturiano, no sé que es más correcto. Llegó a mis manos esta primavera, enviado por el propio autor. Fuimos compañeros de carrera. Y ahora somos amigos en la distancia.
El tema: la novela se desarrolla en los tiempos actuales y los dos personajes centrales son: un Ingeniero de Telecomunicación en paro y un Cura. Ambos son amigos desde pequeños y tras un periodo de desconexión vuelven a coincidir para compartir momentos y problemas. Dado que uno de ellos es Ing. de telecomunicación, el autor lo utiliza para divulgar conceptos sobre las nuevas tecnologías, virtudes y fracasos. Como el otro es Cura, es utilizado para indagar en las sensaciones de frustración y replanteamiento de la vida interior o privada.
En un determinado momento, y empujado por circunstancias que no revelaré aquí, el cura penetra en el increíble mundo de la creación literaria, y acaba creando cuatro cuentos que comparte con su amigo: "Como dos gotas de Rocío", "uniBErSOS", "Silvida o El Silencio Viviente" y "Entonces (una historia de ti)".
Esos cuatro cuentos fueron escritos por mi hace años (cuando yo también penetré en el increíble mundo que resulta de enfrentarte a la página en blanco). De hecho por ahí andan, colgados en la web del proyecto que compartimos con otros varios autores. Alguna vez lo he insinuado ya aquí.
Los dos últimos son cuentos desgarradores (o al menos eso me parecían cuando los escribí y ahora que los he vuelto a leer después de mucho tiempo todavía me lo siguen pareciendo, aunque un poquito menos), los dos primeros, sin embargo, creo que cambiaban de tono y reflejaban más el sentimiento de "apostar para ganar"…
Sería pretencioso recomendaros la lectura. ;-)
Comentarios
Qué curiosidad… (el radioplanner 31/08/2006 - 20:02)
¿Cómo puedes decir que tienes colgados algunos cuentos por internet y no decirnos dónde? Es como encontrar una estrella en el cosmos y sin puntero láser… Anda, no seas malo y pásanos la dirección (Google no me ha ayudado mucho…). Por cierto, ¿cómo han llegado tus cuentos a formar parte de la historia del cura y del teleco?
Saludetes (calurosos, muy calurosos)!
Queremos datos! (Pili Cantautora 03/09/2006 - 12:21)
Qué ganitas de que vuelvas y nos des las claves para poder encontrar tus cuentos! Me encantaría de verdad poder leerlos, y también la novela de tu amigo en la distancia, indagaré para hacerme con ella… Espero que os vaya todo de maravilla por Asturias, qué ganas de volver y rodearse de tanta paz y belleza…
Lecturas de verano - Año 2006 (I)
Tras haber echado a la caldera suficiente madera técnica a lo largo de este año, sólo quedaba hallar el combustible apropiado para que, todo junto, fuera capaz de mantenerse ardiendo durante todo este nuevo curso escolar (en algunos países incluso fiscal) que emprenderemos dentro de poco, y así empujar esta nave (la mía) como si de una máquina de vapor se tratara.
Durante el año, aunque lo intento, cada vez es más difícil acabarse un libro distinto a "DESconfigurando QoS en Routers CISCO", "Enseñando C sin esfuerzo" y "Estándar IEEE 802.16", es decir, la faceta cientificotecnológica alcanza un peso del 90% de mis lecturas, dejando el 10% restante para la de alguna que otra bitácora, prensa dominical, y a los pequeños periodos previos al sueño dedicados al libro de cabecera que, a poco que sea ligeramente extenso, alcanza el dudoso honor de ser el primero que finalizo en el periodo veraniego.
En fin, estas son las lecturas que me han entretenido este verano:
El vuelo de la inteligencia (José A. Marina)
Libro publicado por el autor en el año 2000, y que yo he adquirido en su edición de bolsillo (editorial DEBOLS!LLO) este año.
Es un libro pequeño: escrito con letras grandes y renglones a doble espacio, se lee fácil.
El tema: el autor emprende un viaje partiendo de la definición, o el descubrimiento, de la inteligencia resuelta, que significa dos cosas: "inventar soluciones y marchar con decisión", continúa estudiando la estrecha relación existente entre ésta y el lenguaje, y acaba abordando un proyecto de inteligencia. En palabras del autor:
Le recuerdo que estamos elaborando un proyecto de inteligencia. Para que sea aceptable tiene que ampliar nuestras posibilidades vitales, nuestra habilidad para resolver problemas y nuestras opciones para ser feliz.
Me ha gustado mucho la defensa apasionada del "disfrutar aprendiendo" y de la necesidad de hacerlo. La siguiente, entre comillas, es una cita recogida por el autor y perteneciente a Erich Fromm (un famoso psiquiatra):
"Si hay jefes e instituciones que quieren dominar al hombre, su arma ideológica más eficaz será convencerle de que no puede confiar en su propia voluntad y entendimiento". El automenosprecio es el comienzo de la sumisión.
J.A. Marina acaba recogiendo en su proyecto de inteligencia aquellos problemas más internos del ser humano, los que tienen que ver con el corazón: el amor, el miedo, la tristeza, etc. y aquellos que plantea la vida en sociedad, realizando una apuesta: su conocimiento en profundidad, su disección, nos puede ayudar a racionalizarlos y resolverlos.
En fin, un librito lleno de optimismo y que ha de ser trabajado para que acabe calando en uno. Candidato pues a ser libro de cabecera durante el año.
Hay una cosa que no me ha gustado mucho. No sé si por idea del autor (creo que no) o de la editorial, el libro viene subrayado y con marcas en los márgenes. Lo típico que se hace cuando trabajamos uno. Lo presentan así: "…esto es lo que se hace cuando se lee a fondo un texto que se ama: marcar y subrayar para recordar lo esencial de lo esencial, lo cual permite otra lectura (rápida) de estas palabras". Obviamente estoy de acuerdo con esto. Pero no lo estoy con lo que sigue: "Nos hemos anticipado a tu propio subrayado para facilitarte las cosas aún más y para no dejar ninguna excusa para la indiferencia ante palabras sabias como las que aquí encontrarás".
Este fue otro de los motivos por el que acabé comprándolo en este formato: quería constatar que el subrayado que hace "otro" es muy diferente del que yo hubiera hecho. Ojo, no diferente sino muy diferente. El subrayado es algo muy personal, refleja los sentimientos y las claves que uno necesita para comprender y resaltar/activar su propia lectura/recuerdo…
Mañana más. Quedan aún:
dos estrelles nel firmamentu infinitu (Rubén Sánchez Antuña) La lucha por la dignidad (J.A. Marina y María de la Válgoma) Seda (Alessandro Baricco)
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