"our dreams of freedom have changed the world everybody lives in"
12 jun. 2004

Patentes de Software

NO to software patents - come to brussels on 14 april

A continuación voy a realizar una breve reflexión (al final no me ha quedado tan breve pero espero que sí completa) sobre las patentes de software y sobre la influencia que estas tendrán en un futuro inmediato en la forma de concebir el trabajo con nuestro ordenador personal, principalmente, en nuestras empresas, por ende, y en nuestra sociedad, por supuesto.

¿Por

qué se patenta?

Recuerdo que había un tema, en una de las asignaturas (¿economía?) que cursé estos años atrás en la titulación de “Investigación y Técnicas de Mercado”, en la que se trataba el tema de las patentes desde un punto de vista global, es decir: respecto a la producción e innovación, respecto al precio del producto, respecto a las acciones de comunicación que había que emprender y mantener y respecto a la distribución del mismo.

Respecto a la producción e innovación se supone que es protegida y garantizada por la patente, ya que ésta confiere en exclusiva al patentador la capacidad de producir y comercializar lo patentado durante un periodo de tiempo que suele estar en torno a los 15 ó 20 años. Así, se cree, que los organismos (empresas, instituciones, personas físicas, etc.) con ánimo de lucro (de no ser así ninguna de estas palabras tendría sentido) están incentivados en investigar e innovar, y a dedicar dinero a ello: cuando logran un producto nuevo, lo cual les ha supuesto un coste de investigación y desarrollo, pueden patentarlo, lo que los resarcirá de los gastos incurridos (periodo de amortización del producto) y los enriquecerá (resto del tiempo que aún pervive la patente y en el que se sigue ganando dinero).

Evidentemente, durante el periodo de vida de la patente la situación creada se asemeja mucho a un monopolio(frente a los monopolios naturales este sería un monopolio judicial): sólo hay un productor que controla todo el mercado o, con algo de suerte para los consumidores (y más para el primer productor y patentador), varios productores que se repartirían el mercado sin ánimo de guerras competitivas. ¿Qué animo de guerra competitiva van a tener el que compra la patente y el que la vende? No nos engañemos, el que vende la patente es porque ya goza de una situación en el mercado que le permite vivir a sus anchas, y obtiene la guinda con el dinero ingresado por la venta (que, por la cantidad que supone, está lejos de ser posibilidad de todo el mundo, estando sólo al alcance de unos pocos y grandes), y el que la compra que ánimo de guerra va a tener si sabe que se tiene que conformar con las migajas que le ha dejado “el primero” y que al menor atisbo de agresión será barrido del mercado.

En fin, siendo consciente de mi falta de autoridad en la materia, me atrevo a pensar que pocos autores son los que no aceptan que la situación creada es un monopolio, y en el caso menos malo, un oligopolio.

Respecto al precio, y comportándome fielmente a lo expresado por la teoría económica, lo fija el mercado. Pero claro, aquí el mercado es el monopolio, y el agente monopolista es el patentador. Es decir, el patentador pondrá el precio que estime oportuno a su producto. Si puedes pagarlo lo disfrutas, si no, te mueres (como ya ocurre en algunos países del tercer mundo con algunas vacunas). Aquí también siguen estando los gobiernos, pero ¿quién tiene más poder éstos o las grandes multinacionales? Si alguno regulara en su contra ¿cuánto tiempo más estaría en el poder?

Respecto a las acciones de comunicación y distribución, es evidente que el producto será distribuido y dado a conocer en aquellas zonas que lo pueden adquirir. Podríamos decir que el patentador elige correr la maratón en llano huyendo de cuestas y malas sendas: llega a dónde le es suficiente para obtener los mayores ingresos, donde con pequeños esfuerzos (costes) obtiene grandes satisfacciones (beneficios)

Es por todo ello por lo que se dice que el monopolio, en este caso la patente, tiene un coste social durante sus años de vida la sociedad no puede disfrutarla como se supone que la disfrutaría si el escenario fuera un mercado libre y en competencia (cuanto más cerca de la perfecta mejor).

¿Qué

se patenta?

Según la Ley 11/1986 de Patentes, vigente actualmente en nuestro país, y más concretamente en su “TÍTULO II. PATENTABILIDAD”, artículo 4, punto primero: “Son patentables las invenciones nuevas, que impliquen actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial, aún cuando tengan por objeto un producto que esté compuesto o que contenga materia biológica, o un procedimiento mediante el cual se produzca, transforme o utilice materia biológica”.

Como se puede observar, lo más cerca que la actual ley de patentes está de un PROCESO creativo, de un PROCEDIMIENTO, es cuando dice: “… o un procedimiento mediante el cual se produzca, transforme o utilice materia biológica”. Pero, está claro que en la programación (proceso de producción del software) ni se produce, ni se transforma o utiliza materia biológica (aunque nuestro cerebro esté consumiendo cantidad ingente de glucosa, y por tanto transformándola en energía creativa -en fin, no se puede hilar tan fino-).

Por si cabe alguna duda del actual estado de “patentabilidad”de los programas de ordenador, y por tanto de la programación en sí, en este mismo artículo 4, punto 4.c), de nuestra ley, leemos lo siguiente:”No se considerarán invenciones en el sentido de los apartados anteriores, en particular: los planes, reglas y métodos para el ejercicio de actividades intelectuales, para juegos o para actividades económico-comerciales, así como los PROGRAMAS DE ORDENADORES”.

Y aquí, uno, que no está acostumbrado a dejar de planteárselo todo, empieza a pensar: “¿Qué ha cambiado en el entorno del software para que nuestros queridos políticos comiencen a plantearse la patentabilidad, que antes negaban, de los PROGRAMAS DE ORDENADORES? ¿Son nuestros políticos los que han removido estas aguas o algún otro agente? ¿No serán las grandes multinacionales del software? ¿por qué? Porque, no me podrán venir con la escusa inicial: “es que con las patentes se incentiva la invención, desarrollo e innovación”. Señores, ¡miren a su alrededor! ¿Qué sector ha inventado, desarrollado, innovado, evolucionado MÁS en estos últimos 20 años (por situarnos cerca de la fecha en la que el señor Stallman creó la Free Software Fundation, y por ver así el ¿daño? que el software libre ha producido a estos tan prestigiosos conceptos de hoy en día)? ¿Cuántos “procesadores de textos” hay libres, cuántas “hojas de cálculo”, cuántos programas de navegación por Internet, cuántos lectores de correo, y cuánto más del resto? ¿Y qué significa el propio nacimiento y despegue y desarrollo de Internet? Y, ¿hubiera sucedido todo esto con sus flamantes patentes?

Pero todo este entorno normativo va a cambiar, estamos a un único paso de que suceda. Hasta hace bien poco lo único que se podía patentar era un producto final… ahora (en un futuro próximo) ya se pueden patentar ideas y procesos. Y esto ya es grande amigos, esto significa: TODO. ¡algoritmos! ¡trozos de código que generan una barra de desplazamiento! ¡la barra de progreso de una tarea, sí, la que aparece cuando estás copiando un archivo desde una carpetita a otra! ¡TODO!

¿Y desde el punto de vista del software?

Bien, voy a comenzar este apartado con una noticia, a modo de ejemplo (servirían otros muchos), que leí el día 17 de mayo de 2004 en barrapunto.com: . La idea es genial ¿? Los chicos de Apple han patentado lo siguiente: cuando una ventana no se está utilizando esta comienza a hacerse cada vez más transparente hasta que, si sigue sin utilizarse, logra la transparencia completa dejando ver lo que hay detrás de ella (que se supone que se ha utilizado y se sigue utilizando, digo yo, porque si no ya sería a su vez transparente), de tal modo que las acciones que se realicen en ese área de la pantalla que ocupa la ventana que está volviéndose transparente no son entendidas por esta, sino que pueden ser interpretadas por la ventana que estaba siendo cubierta por la que ahora es transparente, y así, la deja ver a su través.

Comienza el espectáculo. Unos dirán: “jolín, esa gran idea ha de ser patentada porque la verdad es que se lo han “currao” y eso les permite distinguir el producto, hacerlo mejor, y ganarse así usuarios, y dinero, claro está”. Otros decimos: “jolín, esa gran idea NO HA DE SER PATENTADA, las ideas no se patentan hombre, se patentan productos, lo cual vemos con cierta normalidad muchos (otros muchos ni siquiera esto ven normal de ser patentando, pero en fin, no vamos a tensar posturas que luego me tachan de radical, y este término tiene una carga semántica muy negativa en la actualidad).

Muy bien, patente usted su nuevo producto e incluso denuncie a los que por medio de técnicas de ingeniería inversa le están copiando el código y están haciendo lo mismo que ha hecho usted, con sus mismas armas: con su código, pero no impida que alguien más se lo trabaje y obtenga algo parecido CON SUS PROPIOS MEDIOS.

Y digo yo, recurriendo a otra área de conocimiento: la literatura, que nos permita tener cierta perspectiva histórica y cierta profundidad de análisis, e intentando establecer una analogía con el área de conocimiento de la programación: tanto la literatura como la programación utilizan elementos comunes: un lenguaje, unas formas o una estructura, y un fondo o un contenido que expresar. Pues eso, y digo yo, ¿qué hubiese pasado si el primer creador de un soneto hubiese patentado “la idea” de soneto? ¿y si el primer creador de un cuento hubiese patentado “la idea” de cuento? Y cuando digo la idea me refiero a, según el DRAE:

*soneto.* (Del it. sonetto, y este del lat. sonus, sonido). 1. m. Composición poética que consta de catorce versos endecasílabos distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. En cada uno de los cuartetos riman, por regla general, el primer verso con el cuarto y el segundo con el tercero, y en ambos deben ser unas mismas las consonancias. En los tercetos pueden ir estas ordenadas de distintas maneras.

Estoy de acuerdo con que se patente algo en concreto pero no la idea. Quizá alguien logre el como hacer una ventana transparente con el tiempo utilizando líneas de código totalmente distintas a las de Apple, e incluso obteniendo un resultado también distinto.

El ejemplo de los antivirus también es muy claro: ¿qué hubiese pasado si alguien hubiese registrado la forma de buscar trozos de programa que se reconocen como virus? ¿Cuantos productos hoy en día no utilizan un archivo de firmas donde tienen un conjunto de patrones que intentan identificar en los archivos que se pretenden “curar”? ¿Cuántos vendedores de soluciones antivirus habría en la actualidad? ¿Y con qué calidad?

¿Y si se hubiera patentado el hecho de copiar un archivo de una carpeta a otra arrastrándolo? ¿O el hecho de copiar una hoja de cálculo a una nueva quedando la primera protegida ante cambios y la segunda sirviendo como banco de pruebas?

¿Cómo

van a influir las patentes?

Comenzaré aquí con otro ejemplo para delimitar bien dos conceptos que utilizaré en el siguiente párrafo. Supongamos que a dos personas, cada una situada en un país muy lejano y sin ninguna relación, se les ocurre, o se les plantea la necesidad, de crear un programa, una aplicación software, que les resuelva la problemática de sumar varias cantidades. Este sería el concepto de idea general: “hacer un programa para sumar cantidades”. Uno de ellos puede resolver dicho problema solicitando al usuario del programa una cantidad, pulsar intro, otra cantidad, pulsar intro y así hasta terminar con, en lugar de una cantidad, introduciendo un espacio en blanco y pulsando intro; el programa interpreta que ese es el final de la suma, sumaría todas las cantidades recogidas y mostraría el resultado en pantalla. Esta sería la brillante idea particular: “el proceso utilizado para realizar la suma y mostrar el resultado”, que ha tenido el primero de nuestros programadores. Al segundo de nuestros programadores se le podría ocurrir hacer un programa que solicitara todas las cantidades a sumar separadas por coma, al pulsar intro se leería una única línea con todas esas cantidades y las comas que las separan, se analizaría la línea y se extraerían las cantidades en ella introducidas, se sumarían y se mostraría el resultado por pantalla, esta sería otra brillante idea particular que solventa una misma necesidad o idea general.

He dado por supuesto en el punto anterior (¿Y desde el punto de vista del software?) que lo que se patenta es la idea general, y no un trozo de código con los efectos que este consigue (patentándose en este segundo caso la brillante idea particular y el código que la lleva a cabo). Mi suposición es así más extrema, porque si hubiera que patentar el código=brillante idea particular, Y NO LA IDEA GENERAL, seríamos capaces de lograr el mismo efecto con otro código y, de ante mano, no habría ningún problema.

Pero lo hay, y por eso he elegido la situación extrema para mi explicación, porque ambas resultan ser igual de perniciosas para el pequeño programador y la pequeña organización (en el sentido amplio: instituciones como gobiernos regionales, pequeñas empresas, organizaciones sin ánimo de lucro, etc.).

Si alguien lograra el mismo efecto que nuestro ejemplo de referencia, y fuera denunciado por violar una patente, aunque lo hubiera conseguido con código distinto: ¿Quién tiene el suficiente tiempo y dinero para poder convencer a un juez en el litigio? ¿Quién puede pagar un equipo de profesionales capaz de enfrentarse con éxito a los equipos jurídicos de las grandes multinacionales? ¿Quién está dispuesto a ello, a asumir el riesgo? ¿Y quién dispuesto a recorrer cientos de bases de datos con miles de patentes para ver si está infligiendo alguna, a la hora de sentarse frente a su ordenador y ponerse a escribir código?

La respuesta a todas estas preguntas nos lleva a una situación triste: el ordenador se convertirá en un electrodoméstico más, con su guía de uso y con sus limitaciones: tienes un botón que hace esto y otro botón que hace lo otro, si necesitas o se te ocurre un programa con un tercer botón, te compras una versión posterior del electrodoméstico, que ya lo traerá (si antes se lo has sugerido y te han escuchado, claro está). No vamos a poder programar, crear nuestras propias aplicaciones. A largo plazo estamos ante un sistema cerrado. Eso sí, las patentes seguirán protegiendo la invención, desarrollo e innovación, que avanzarán en el terreno del software a ritmos insospechados en la actualidad (con suerte a botón por versión, y a versión cada dos años).

¿Cómo no se dan cuenta que esta forma de patentar limitará cualquier posibilidad de creación? Si, volviendo a nuestro ejemplo, ambos programadores patentaran su código del sumador, y eso se repitiera “n” veces, con “n” tendiendo a infinitas posibilidades de plasmar la suma, ¿quien podrá lograr un código distinto para hacer un sumador dentro de 5 ó 6 años? ¿Y cuánto tiempo habrá que invertir para comprobar que tu sumador no está violando ninguna patente, lo que equivale a comprobar millones de líneas de código, de otros sumadores?

Yo creo que se me debe de estar escapando algo porque un animal racional no puede ser capaz de crear este tipo de situaciones. El dinero es capaz de hasta volvernos tontos.

¿Cuándo

y dónde se ha realizado, y sigue realizándose, el proyecto de patentes de software?

Voy a ser muy breve en este punto: la primera presentación del proyecto ante el Parlamento Europeo (septiembre de 2003) fue rechazada por éste (muchas acciones se llevaron a cabo para transmitir nuestra disconformidad a la opinión de los parlamentarios). Pero, queridos participantes de una democracia, el consejo de ministros llevado a cabo los días 17 y 18 de mayo de 2004, pasando de lo que dijo el Parlamento Europeo, retoma el tema y decide aprobar la ley de patentes de software (postura democrática donde las haya).

Actualmente estamos en este punto, ¿qué resta para la aprobación definitiva? En un proceso llamado de “codecisión” (intentando salvar la herida democracia), el acuerdo alcanzado en el consejo de ministros ha de ser refrendado en segunda vuelta por el Parlamento Europeo (se admiten apuestas).

¿Quién?

Es por tanto alucinante comprobar como los estados han intentado cargarse, o superar, situaciones de mercados en monopolio natural (según su estructura de costes), se supone que siempre con el ánimo de reinventar la rueda que haga que el mundo se deslice mejor y más suave para el ciudadano, mientras que, en ese mismo mundo, siguen reinventándola, quién duda que con el mismo ánimo, pero ahora volviendo a la forma que tenía antes de su primera reinvención.

Perdón, ¿he dicho los estados? ¿las multinacionales?

En fin, estoy empezando a delirar.

¿Merece

la pena ir a votar el día 13 de junio de 2004: “elecciones al parlamento europeo”?

Permitidme que no responda a esta pregunta, ya somos adultos y “supuestamente” libres. Sólo una referencia a lo que opinan nuestros principales representantes sobre este tema, para que elaboréis vuestras propias conclusiones y opciones de voto: http://barrapunto.com/article.pl?sid=04/05/29/1051237

Hay podéis encontrar una noticia y las respuestas de casi todos.

¿Dónde puedo seguir informado?

Bien es cierto que los habituales medios masivos de comunicación parecen pasar mucho de esta noticia, creo que he recibido una única información por un suplemento digital de alguno de ellos: http://elmundo.es/navegante/

Yo os recomiendo principalmente (en ellas podéis encontrar enlaces valiosos a otras):

http://demo.ffii.org/ (sobre todo el wiki).

http://petition.eurolinux.org/index_html?LANG=es (firmar la petición para evitar que se aprueben)

Y como no: http://barrapunto.com/

SALUD, y a seguir viviendo.

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Comentarios

Ping a Bitacoras.com (Anónimo 16/06/2004 - 00:22)

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Tags: Pensamiento Software