Pues sí, ayer estuvimos de nuevo en la "asociación antigua Sevilla" (zona Iglesia San Marcos -si no me equivoco-) escuchando a Alfonso del Valle y un par de colaboraciones en solitario de Chiqui Calderón. Esta vez estuvimos mejor situados, gracias a Pili y José Ignacio que cogieron sitio en segunda fila, sentaditos. Seguimos teniendo pendiente organizar una tarde como Dios manda: quedar tempranito, echar unas cervezas y unas tapas, y matar la noche con música y johnniecola (esto último a gusto del consumidor). Tiempo.
Bueno, entrando en tema, me sorprendieron las canciones que Alfonso presentaba como antiguas, como que hacía tiempo que no las tocaba. Creo, a primera "oída", que tenían letra más elaborada y más fuerza que las últimas. Hubo un par de lentas, al comienzo del concierto, que me emocionaron. Uno es blando aún, y aunque Alfonso siempre tiene buena cara, adornada con una extensa sonrisa, y aunque su voz cálida consigue abrazarte y auparte, y aunque las canciones están escritas con palabras y músicas optimistas... hay algo que me desconcierta en todo eso. Quizá el secreto no esté en ninguna de estas cosas por separado sino en todas juntas: el rostro (su mirada, su sonrisa, sus gestos, su voz, su música, sus palabras...), dicen, es el espejo del alma. Quizá tiempo.
Decir también que estuvo, como en otras ocasiones, acompañado en algunas canciones por Antonio Bernal (¿?) en el viento (flauta y gaita) y por Chiqui Calderón en los coros y efectos especiales.
Y tiempo que le he de dedicar al "godoutor"-cd. Ahora: muchas gracias por el esfuerzo e ilusión que le habéis dedicado. En el futuro: prometo entrada en la bitácora con mis sentidas emociones.
Y ya van dos...
(enviado el miércoles, 02/11/05 - 21:54)
Pues sí, ayer estuvimos de nuevo en la "asociación antigua Sevilla" (zona Iglesia San Marcos -si no me equivoco-) escuchando a Alfonso del Valle y un par de colaboraciones en solitario de Chiqui Calderón. Esta vez estuvimos mejor situados, gracias a Pili y José Ignacio que cogieron sitio en segunda fila, sentaditos. Seguimos teniendo pendiente organizar una tarde como Dios manda: quedar tempranito, echar unas cervezas y unas tapas, y matar la noche con música y johnniecola (esto último a gusto del consumidor). Tiempo.
Bueno, entrando en tema, me sorprendieron las canciones que Alfonso presentaba como antiguas, como que hacía tiempo que no las tocaba. Creo, a primera "oída", que tenían letra más elaborada y más fuerza que las últimas. Hubo un par de lentas, al comienzo del concierto, que me emocionaron. Uno es blando aún, y aunque Alfonso siempre tiene buena cara, adornada con una extensa sonrisa, y aunque su voz cálida consigue abrazarte y auparte, y aunque las canciones están escritas con palabras y músicas optimistas... hay algo que me desconcierta en todo eso. Quizá el secreto no esté en ninguna de estas cosas por separado sino en todas juntas: el rostro (su mirada, su sonrisa, sus gestos, su voz, su música, sus palabras...), dicen, es el espejo del alma. Quizá tiempo.
Decir también que estuvo, como en otras ocasiones, acompañado en algunas canciones por Antonio Bernal (¿?) en el viento (flauta y gaita) y por Chiqui Calderón en los coros y efectos especiales.
Y tiempo que le he de dedicar al "godoutor"-cd. Ahora: muchas gracias por el esfuerzo e ilusión que le habéis dedicado. En el futuro: prometo entrada en la bitácora con mis sentidas emociones.
Abrazos llenos de acordes.