Amanecía un sábado tranquilo. Con expectación, preparaba minuciosamente el nuevo hardware que, dentro de poco, extendería los dominios de Debian un poquito más. Encendí el portátil, le dí la bienvenida a casa y lo tranquilicé: estaba seguro de que se lo devolvería a sus dueños en mejores condiciones de las que había llegado a mis manos. 
Procedí a arrancarlo desde un CD donde, previamente, había tostado la versión más reciente de GParted LiveCD, maravillosa herramienta gráfica que os recomiendo tener siempre a mano para trabajar con particiones: crear, redimensionar, etc. Obviamente es "Software Libre".