…y digo subraya porque aprendida ya la tenía.
Hace tiempo decidí emprender una lucha que considero lo suficientemente noble para dejarle mi tiempo, mi voz y mi energía: el cambio del sistema electoral. Y lo hice porque consideraba, y aún considero, que una democracia que se precie ha de estar fundamentada en estos tres principios: el sistema representativo de la voluntad popular ha de ser lo más proporcional posible (para que mi voto no valga cuatro veces menos que el de mi vecino, como ya expliqué aquí), la separación de poderes ha de ser real y no sólo una pantomima como viene ocurriendo, y la igualdad jurídica… en fin, me morderé la lengua con este tema porque me deprimo cada vez que lo pienso.